
“es acá, nudo gordiano
y los ojos que me habitan
en sentido contrario”
Gonzalo Rojas
Este es el árbol donde intuyo el cuervo,
leve es la distancia de su augurio a mi boca,
leve también la siniestra corona
sin cabeza posible.
Desde aquí,
todo lo que huye se vuelve luz difusa
o lastre
o abreviatura informe de los ojos:
a fronte praecipitium
a tergo lupi.
Yo recibí unos pies para este mundo,
con sus huellas erectas, y el surco en el que vibran
sus raíces desnudas,
ellos me recorren erizados de hambre
y deshacen el yugo que no basta,
la ecuación que no basta,
su naturaleza impropia
que no basta.
Nadie sabe de mí en esta rama sola
donde el nudo corrige la obviedad de la cuerda,
tengo una vida aérea surcando mis bolsillos
que gime,
se delata
y reconstruye el cuerpo de la idea:
me seduce este grito paralelo
que está formando el mundo sobre el mundo.
11 comentarios:
Me gusta mucho su poesia. Fuerte a sus palabras!
Este poema me dejó zarandeado. Se precipita, parece ir a caer en una cascada y se contiene, te mantiene en un instante de infinita energía potencial. Magnífico ritmo y muy sugerentes las imágenes. Me ha encantado
Gracias Mason, es un placer tenerte por aquí.
Me gustó esa definición del instante, José, de infinita energía potencial, si he logrado que te parezca así me alegro infinitamente. Gracias por tus ojos, un abrazo.
Debo confesar cierta perplejidad ante el poema. Encuentro en él la fuerza habitual de tus imágenes "leve es la distancia de su augurio a mi boca", la "abreviatura informe de los ojos", "el nudo corrige la obviedad de la cuerda", pero no encuentro las claves para entrar en ellas, en el conjunto. Un poema oscuro para un lector desarmado como yo, quizás. Eso me lleva a pensar en la adecuación impecable entre el poema y su título, claro; en ese sentido sería muy logrado y tendría yo que seguir buscando cómo deshacer el nudo.
Un abrazo al borde del precipicio.
Querido Leonardo, tú no serás jamás un lector desarmado, en todo caso soy yo la que no soy capaz de llegar a exponer de una forma correcta los significados. En el poema trato de hacer un juego con la leyenda del nudo gordiano, el cuervo que habría de posarse en el carro del que conquistaría oriente...en fin, esos elementos decorativos de la cuestión que nos llevan finalmente al pensamiento lateral o paralelo, esa fascinación por los métodos no lógicos de resolución de conflictos, en definitiva, trato de hacer un alegato en favor de lo no obvio...pero que podría ser.
Estos ejercicios me gustan pero como has podido comprobar, no encuentro la mejor manera de hacerlos versos.
Gracias por venir, por tu sinceridad, por tu cercanía y por el precipicio, un abrazo enorme.
Lo importante, Sara, es intentarlo; igual cada poema es un intento y un fracaso. Quizás cuando nos esforzamos por "exponer de una forma correcta los significados" el poema pierde la soltura necesaria para mantenerse en pie y entonces se pone rígido, se vuelve impenetrable. Cuando queremos imponerle algo al poema, algo que le es extranjero, éste cierra sus puertas, se cierra a la exégesis.
Ya ves, llevo tres noches pensando en tu poema gordiano y, pese a la enciclopedia y tus palabras, sólo puedo, como Alexandre, cortarlo con mi 'espada' de malas 'críticas'.
Pero el hermetismo (estoy de acuerdo contigo), que es una forma de impotencia, es también una manera de abrir las puertas del fondo, de interrogar a la lengua y puede ser una forma de encontrar el camino hacia ese pensamiento lateral que ha de ser todo poema.
Un abrazo
Sí, Leonardo, cada intento es casi siempre un fracaso, de hecho, la gran mayoría son ejercicios que tratan de acercarse al poema, a lo buscado que tarda en llegar. Entiendo lo que me dices, yo también siento la rigidez, quizás porque la emoción no está tan presente en este texto, que quise mirar desde afuera y claro, eso me pasa la cuenta.
No estoy de acuerdo con que el hermetismo es una forma de impotencia, no podría defender jamás esa idea porque yo no entiendo los textos desde el punto de vista de la información, no creo que la información del poema sea lo importante si no que lo importante, a mi modo de ver, es el resultado de lo que una vez adquirida la información se ha creado dentro de nosotros, y como un proceso interno que es, no tiene por qué tener una estructura o un planteamiento "razonable", de ahí que lo califiquemos de hermético, lo que no deja de ser un calificativo salvador frente a lo que nos produce cierta turbación. Pero con independencia de todo esto, el poema puede no acercarse a los estadios de la emoción, y claro, ese es un enemigo muy peligroso, muy dificil de salvar, como de hecho lo ha sido en este caso.
Este poema perdió la cabeza frente a tu espada, y yo te agradezco desde lo más profundo tu punto de vista, porque me acerca a la realidad de un texto desde afuera, a sus carencias, a las impresiones que nacen en torno a él, y eso no tiene precio. Gracias Leonardo, siempre gracias por tus ojos.
Que acojas con tanta nobleza una lectura crítica es algo que te engrandece. No es tan frecuente en esto de los blogs (que deberían ser espacios de diálogo también y no sólo de alabanzas) y menos aún en poetas confirmados; y ¡vamos!, que no quería yo decapitar tu poema, ni más faltaba. Fíjate que has dejado 'zarandeado' a José Baena! y esto debería contar tanto como mi ceguera. Es sorprendete, de todas formas, la diferencia que va de un lector a otro.
Los fracasos en poesía nos han dejado grandes obras, pensemos en Huidobro, ¿qué es Altazor sino un fracaso? pero vaya fracaso!
La emoción dices. Ahí está todo creo. En ese equilibrio sutil que el poema debe encontrar entre intelección y emoción (algo que encuentro a menudo en tus poemas y que me hace volver). No hay información, claro, de ninguna manera, el poema no nos indica a qué hora el toro corneó a Sánchez Mejías, en el poema son esas cinco de la tarde y el poema es el cuerno y es la muerte y es ISM.
En cuanto al hermetismo, yo veo tres maneras : el de Mallarmé o de los italianos, por ejemplo, en donde el referente debe desaparecer en beneficio del verbo únicamente, y el lector debe andar siempre con una lámpara infraroja buscando los habitantes invisibles de las imágenes. Ese otro con el que no estás de acuerdo : cuando, como en un laberinto, nos hallamos a veinte centímetros de la salida, pero un muro y un largo camino nos separa; aquella imagen que pese a haber sido buscada y rebuscada, sabemos que no es pero se acerca, porque LA imagen no se ha impuesto todavía a sí misma, no se ha encontrado. Y el que es una forma enredada del silencio o del miedo a decir, cuando tenemos que esconder la emoción bajo varias capas porque no nos atrevemos a decir(nos)la y entonces preferimos cubrirla de velos, trasvestirla.
Y me toca a mi agradeceerte estos 'verbatim' virtuales, que no rehúsas y me colman.
Suerte y un abrazo
Claro que sí, Leonardo, uno debe tener siempre presente todo lo que desconoce y también tiene que saber agradecer los ojos que ven desde otros ángulos lo que nosotros sólo podemos ver desde el propio, estar atento a eso que no vemos porque la fascinación falsa que nos creamos con nuestros textos puede llevarnos a muros insalvables, aunque esa fascinación es derribada por el tiempo sin muchas dificultades…El diálogo es el camino del aprendizaje y el enriquecimiento, sin él estaríamos absolutamente desorientados, por eso valoro tus visitas, porque me permiten un interlocutor que me hace ver mis desorientaciones y me destapa aristas a tener en cuenta.
Estoy plenamente de acuerdo con las clases de hermetismo que describes, aunque en la segunda, con la que no estoy de acuerdo, me lleva a plantearme hasta qué punto esos muros son insalvables o bien si realmente esas imágenes no han llegado a encontrarse, veo dos planteamientos distintos en ese segundo ejemplo. Pero claro, el lector desde su punto de vista observa una carencia, una falla en el texto como unidad, este hecho me lleva a pensar que la comunicación emocional ha sido interrumpida por algún factor del poema que no ha sabido “florecer”, como diría Huidobro, que tú tan acertadamente has apuntado en tu intervención. Esto lo comentaba con Benjamín León y llegamos al punto de que posiblemente lo que arroje esta visión sea la falta de “atmosfera”, la sucesión de imágenes no han dado lugar a esa atmósfera que hace del texto un ser vivo, una unidad moldeable a la percepción, y claro, eso puede deberse precisamente al hecho que tú apuntas de que la imagen se aproxima, pero no llega a encontrarse por lo que no llega a ser vía por la que circule el concepto que pretende desarrollar.
A mí me fascina el lenguaje poético, Leonardo, pero soy consciente de que este camino es muy difícil de transitar y que sólo el sentido crítico frente a cualquier otra cosa nos puede acercar a tener cierta solvencia en él, o eso es lo que yo creo.
Es cierto que el poema puede gustar, de hecho, a mí me gusta, pero ya sabes, nuestros hijos nunca nos parecen feos, y nos gusta que la gente les vea belleza, pero claro, eso no implica que realmente sumen muchos atributos…
Un abrazo desde aquí, querido amigo.
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