mayo 05, 2009

La luz definitiva










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 Como si el aire abriera tras el aire
esa tristeza arbórea en que se mecen
los huérfanos del frío,
como si llueve adentro desde ninguna parte
y esa misma distancia, que no existe,
acercara su luz definitiva. Así sucede el verbo,
el tinte umbilical de la saliva que te cruza la sangre
con su bestia nocturna.

Y los mares de Elytis parecen suficientes
y sus islas me tocan la curva de los pechos
y todo es tan eterno que se duele de vida
con la velocidad de los relojes.

Si en lo irracional se alzan los nidos de la piedra,
el lenguaje infinito,
y la muerte se niega a contener sus márgenes

¿por qué mis muertos siguen tan razonablemente muertos?
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19 comentarios:

Álvaro dijo...

Hablar de lo que no se puede hablar: fronteras, distancias.

"Como si el aire abriera tras el aire
esa tristeza arbórea en que se mecen
los huérfanos del frío"
tiemblan los inviernos.

Un beso Sara,

lilithomega dijo...

Creces, encantas, y me alegra muchísimo poder verlo y disfrutar de "eso" tan especial que llevas en la sangre y se traduce en emoción al leerte.

Abrazo.

Viví

Sara Castelar Lorca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sara Castelar Lorca dijo...

Sí Álvaro, hablar lo que se toca únicamente con dedos invisibles...alcanzar es otra cosa bien distinta, que puede no suceder nunca.
Un abrazo grande, poeta

Sara Castelar Lorca dijo...

Sabes Viví? llega un momento en que uno escribe con una pulsión muy extraña, como si dejamos de pertenecernos, hay tanto por aprender que uno tiene la sensación de echar a correr su interior por delante de uno mismo para ver si es capaz de alcanzar algo que tampoco sabemos lo que es...es muy posible que nunca llegue yo a ese lugar, muy muy probable.
Gracias por venir, yo te sigo leyendo, como siempre, también a Pedro, cómo no hacerlo?

Un abrazo grande

El Profe dijo...

A veces se hace muy cuesta arriba vivir con preguntas... sin respuestas. Lo expresas muy bien (o así lo percibo), con una belleza que da gusto leerte, aunque digas cosas dolorosas. Así considero que puede (¿debe?) ser el verdadero verbo poético.
Un placer (aunque duelas).

lilithomega dijo...

Creo entender bien lo que dices, Sara, y estoy de acuerdo con vos en cuanto a la búsqueda interior y el aprendizaje,en esa empresa siempre habrá una meta más allá de nuestro alcance, pero créeme, en lo que respecta la obra que vas creando como producto de esa búsqueda, se nota el trabajo y el compromiso, claro que sí, y sabes que te he leído a lo largo del tiempo, pero también el enorme talento, la casta,tu sensibilidad y hondura,y eso no, no se aprende.

En definitiva, que sigo pensando, y cada vez más convencida de ello, que estas a la cabeza de las voces poéticas femeninas del momento, y no es por simple gusto personal que lo afirmo.

Otro abrazo y gracias también a vos por leernos.

Viví

Sara Castelar Lorca dijo...

Todo lo que importa duele, Profe. Yo también creo que la falta de respuestas es un grave peso, pero nada sería igual sin preguntas...
Un abrazo

Sara Castelar Lorca dijo...

Sólo puedo agradecerte tus palabras Viví, tu generosidad...yo sé que me entiendes cuando te hablo del camino y de lo inevitable. La poesía no cede ante ningún razonamiento, debe ser por eso que nos lleva y nos trae por donde quiere. Sabes que admiro tu trabajo y lo que piesnso de tu naturaleza poética innata, ahora tan sólo te miro crecer y lo sigues haciendo sin parar.
Un abrazo.

Ruben M. M. dijo...

Tengo la costumbre de pedir permiso antes de entrar en un nuevo lugar. Desde pequeño, me enseñaron a ser educado y a no molestar.
Así, que desde esa posición, te felicito por tu poema y te pregunto por ese lenguaje infinito, que mencionas en tu poema. ¿?
¿Te refieres al lenguaje que roza los límites de "la plenitud innominada"? Algo digo al respecto, en la penúltima entrada de mi blog. Un saludo.

Sara Castelar Lorca dijo...

Esta es una casa sin puertas, Ruben, todo el mundo es bienvenido y me alegro que la encontraras...:)
Ese lenguaje infinito podría aproximarse a eso que llamas "plenitud innominada", que entiendo a través del texto al que me remites como ese algo que nos hace sentir plenos y que escapa de las definiciones por su extensión y grandeza, pero en este caso el sentido se centra más en la imtemporalidad de ese algo irracional que nos sostiene cuanto más cosncientes somos de nuestras limitaciones en todos los sentidos.
Como tú bien sabrás,la poesía y la filosofia van de mano, inevitablemente , la diferencia podría ser que los filósofos crean teorias acerca de lo fundamental mientras que los poetas lo convierten en pájaro...

Un abrazo y gracias por tu huella

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Impresionante esa imagen de muerte razonable, me ha impcatado sobremanera ese final que de una mano concluye y sostiene y de la otra deja abierta una puerta tras el signo de interrogación.

Un beso, guapa.

MArian

Sara Castelar Lorca dijo...

Querida Marian, lo mismo en cada una de las cosas que nos preguntamos está todo en lo que creemos. Tu presencia es un regalo, siempre, siempre.

Un abrazo grande

Laura Gómez Recas dijo...

Sara, es un poema exquisito, con un tono poético nada corriente. La argumentación oscila entre los versos con una rotundidad que acaba derrotando al lector. El final es colosal. Estoy completamente de acuerdo con Marian.

Gracias por dejarlo aquí.
Laura

Sara Castelar Lorca dijo...

Hay veces, Laura, que los versos nos llevan a lugares donde no queremos ir, porque duelen y nos hacen sangrar. Gracias por venir y dejar tu huella...por leer y sentir.

Camino Martín dijo...

Imposible competir con las palabras tan hermosas que te dejan tus seguidores...jajaja
Sólo decirte que siempre me encanta lo que escribes y que como proyecto de futuro estaría genial hacer algún libro de poesía ilustrada, no? a medias, entre tú y yo.
Un beso.

Sara Castelar Lorca dijo...

Para mí sería un inmenso honor, Camino, ojalá sea posible pronto algo así. Gracias por acercar tu delicadeza a estos versos.
Un abrazo

ángel dijo...

Un gusto haberte leído, al menos poe hoy que te descubro, hasta aquí.


Saludos...

Sara Castelar Lorca dijo...

Muchas gracias Ángel, por tu lectura y tus palabras.